Cómo debemos enfrentar el cuidado y seguridad de nuestros hijos

Estas últimas semanas la ciudad de Copiapó está viviendo una de las situaciones más complejas del último tiempo. La desaparición de mujeres jóvenes y la posterior detención de hasta ahora, el único sospechoso, han generado en la población una especie de caos, donde la inseguridad se ha hecho parte de la cotidianidad.
Es por esto que, el psicólogo, Elías Ubeda Greig, entregó recomendaciones a las familias de Atacama, con el objetivo de cumplir de mejor manera el rol de protector: “El primer llamado que se debe hacer a los padres es no ser alarmistas, pero menos aún negligentes o condescendientes. Por ello, como primera medida es conocer a las personas que frecuenta la joven o adolescente, sus nombres, actitudes y los adultos responsables de estas personas, con el fin de establecer redes de apoyo, supervisar las conductas en grupo, y tener a quien preguntar en caso de demoras en la vuelta a casa”, destacó el especialista.
Asimismo, Ubeda, indicó que debe existir un equilibrio entre creer y desconfiar en los hijos, esto quiere decir en palabras simples: “No crea siempre cuando le diga que está en alguna parte, con ciertas personas o que no consume alcohol o sustancias. Lo que debe hacer como adulto responsable es corroborar esos dichos, y no sólo quedarse con las palabras del hijo o la hija”.
Es importante destacar que, el consumo de sustancias y alcohol en etapas anteriores a los 18 años multiplica el riesgo de enfermedades neurológicas, y trastornos emocionales y sociales; e incrementa considerablemente que el adolescente pueda ser un adulto bebedor o consumidor problema, ya que no existen drogas inocuas.
LOCOMOCIÓN COLECTIVA
Uno de los cuestionados por los hechos acontecidos, ha sido la locomoción colectiva. Es por ello que, como medida de protección se recomienda al subir a un vehículo sacar una fotografía a la patente del móvil y enviar la ubicación a grupos de WhatsApp donde participen familiares o amigos: “existen medios de transporte en aplicaciones de celulares, que indican nombre y patente del conductor, esto permite no sólo conocer a quien nos trasladará, sino que además calificar al conductor. Sin embargo, siempre es recomendable hacerse el ánimo y en la medida de lo posible, trasladar a los hijos sin importar la hora a sus reuniones o fiestas. Irlos a dejar le permite saber dónde están, qué adultos se harán responsables de la supervisión, tener una aproximación acerca de las personas o el tenor que tendrá la reunión; y traerlos de vuelta le permitirá vigilar que no exista consumo abusivo de sustancias, disminuir riesgos del más amplio tipo”, relató Ubeda y además agregó: “ Si no cuentan con vehículo, una alternativa es hacerlo con un cercano, pero siempre acompañado de uno de los progenitores; ya que el mayor número de agresiones sexuales se comete por un conocido o conocida, y si su hijo o hija está ebrio o ebria estará aun en un riesgo mayor”.
Por otro lado, el psicólogo, sugiere acotar los horarios de salida, sin importar que la fiesta comience tarde como cosa cultural, ese no es problema suyo y su prioridad es la protección de los hijos. Se deben fijar los horarios según el cuidado de los hijos y los tiempos familiares. Y, no es una decisión acertada, que los hijos pernocten en casa de amigos u otros parientes sin la supervisión de los padres. La sugerencia es que usted no debe ser alarmista pero tampoco un ingenuo o ingenua.
EDAD EN CONFLICTO
La adolescencia es una de las etapas más complejas de los seres humanos, ya que es el período de la vida de la persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia, y el inicio de la edad adulta, momento en que se ha completado el desarrollo del organismo. Es así como comenzarán los conflictos, principalmente porque las medidas de seguridad serán interpretadas como un control excesivo.
“Hay que asumir esto como parte de la dinámica relacional, ya que será mejor sobrellevar esta incomodidad que padecer el sufrimiento o la culpa por la desaparición o accidente de nuestros seres amados y no se equivoque, la confianza en nuestros hijos e hijas no debe confundirse con el rol que tenemos de protegerlos. Confiar en ellos significa darles responsabilidades, dar crédito a sus buenas intenciones, suponer que cumplirán sus deberes escolares cuando prometen hacerlo (revise cuál ha sido la experiencia al respecto); pero nunca se pierda en incumplir su compromiso de cuidarlos, protegerlos y ser proactivos en prevenir riesgos, en eso debe estar siempre alerta, supervisar y cuidar. En ello, verdaderamente honrará las palabras compromiso y amar”, finalizó Ubeda.

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