Ya estando en noviembre, se comienza a sentir el ambiente navideño. Podría parecer anticipado, pero a estas alturas del año ya es común ver en supermercados y locales diferentes decoraciones propias de esta festividad.

Algunas familias, incluso, toman la decisión de comenzar a armar su árbol navideño y adornar sus hogares. Hecho que, según han confirmado algunos expertos a través de los años, nos hace más felices.

En conversación con Unilad, el psicoanalista Steve McKeown comentó que «podría haber una serie de razones sintomáticas por las que alguien querría colocar decoraciones obsesivamente antes de tiempo, más comúnmente por razones nostálgicas, ya sea para revivir la magia o para compensar la negligencia pasada».

En esta línea, agregó que «en un mundo lleno de estrés y ansiedad a las personas les gusta asociarse a cosas que las hacen felices y las decoraciones navideñas evocan esos fuertes sentimientos de la infancia».

Por otro lado, y en conversación con Today, la psicóloga Deborah Seran sostuvo que decorar con anticipación sí puede subirnos los ánimos: «sí crea ese cambio neurológico que puede producir felicidad», manifestó la experta

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