La herramienta permite detectar anomalías, georreferenciar fallas y generar
diagnósticos precisos para priorizar mantenimientos, reparaciones e inversiones.
Conocer qué ocurre dentro de la red de alcantarillado, sin intervenir la vía pública, hoy es
posible gracias a la tele inspección, tecnología que Nueva Atacama utiliza para monitorear
el estado de sus colectores y detectar oportunamente eventuales fallas, a través de
cámaras robotizadas que ingresan al interior de las tuberías y entregan imágenes en
tiempo real.
Durante 2026, la sanitaria ha realizado más de 100 tele inspecciones y ha evaluado más de
60 kilómetros de redes en la región, utilizando esta herramienta tanto para labores
preventivas como para apoyar el diagnóstico de sectores que requieren una evaluación
más detallada.
De acuerdo a lo explicado por el jefe de desarrollo de redes de Nueva Atacama, Cristian
Jara, el procedimiento se realiza mediante un robot equipado con una cámara de alta
resolución, iluminación LED y sensores, que se desplaza por el interior de las tuberías
mientras transmite imágenes en tiempo real a una unidad móvil de inspección. Desde allí,
un operador controla el recorrido, registra las condiciones observadas y determina los
puntos que requieren un análisis posterior.
“Esta tecnología nos permite pasar de una evaluación basada principalmente en
antecedentes operacionales, a contar con evidencia visual y técnica sobre las condiciones
reales de las redes. Podemos identificar una anomalía, determinar exactamente dónde se
encuentra y evaluar sus características antes de definir una intervención”, explica Jara.
El sistema permite realizar giros de 360°, aplicar zoom óptico y registrar la distancia
recorrida, entregando una visualización detallada del interior de la infraestructura.
Durante los recorridos es posible detectar obstrucciones, grietas, roturas, ingreso de
raíces, sedimentación, acumulación de residuos, corrosión y distintos niveles de desgaste
de las tuberías.
Cada hallazgo identificado durante la inspección es registrado mediante software
especializado, que permite clasificar el tipo de anomalía, georreferenciar su ubicación,
asociarla al tramo inspeccionado y generar informes técnicos: “Lo relevante es que la tele
inspección no sólo nos entrega imágenes, sino que además aporta información que
podemos utilizar para priorizar. Cuando conocemos la ubicación, extensión y
características de una falla, podemos planificar de mejor manera los recursos, definir el
tipo de intervención y establecer cuándo resulta necesario actuar”, agregó el profesional.
De esta manera, Nueva Atacama continúa incorporando tecnologías de vanguardia para
fortalecer la eficiencia y sostenibilidad de su operación, anticipándose a posibles
deterioros, evitando pérdidas asociadas a fallas y optimizando el uso de los recursos
destinados al mantenimiento de su infraestructura sanitaria.
